Análisis semiótico del amor en un poema de la Antigüedad, de Catulo poema “Carmen V” – Dr. Oscar Rubelio Ramos Gómez

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Los poemas tienen un sentido tan grandioso que pueden hacernos estremecer tanto de quien lee, como de quien escucha, como de quien lo narra, como de quien lo escribe, o incluso de quien lo vive o revive.

Existen una serie de poemas que escribió un personaje llamado Gaius Valerius Catullus, mejor conocido como Catulo, quien nació en el año 84 a.C. Este personaje dedicó sus poemas a una mujer llamada Clodia, la cual él disfrazó con el pseudónimo de Lesbia, una mujer casada, de quien, según cuenta la historia, Catulo sufrió un amor tormentoso.

En esta primera entrega, el siguiente poema representa uno de los tantos momentos del gran enamoramiento que Catulo tiene hacia Lesbia. A continuación este es el poema:

Carmen V

Vivamos, mi Lesbia, y amémonos

y deja que los rumores de los viejos más severos

¡nos importen todos un comino!

Los soles pueden caerse y subir:

Cuando esta breve luz haya muerto para nosotros,

dormiremos en la noche interminable.

Dame mil besos, y otros cien,

después otros mil, y otra vez cien,

y todavía otros mil más, y otros cien.

Entonces, cuando nos hayamos dado muchos miles,

los mezclaremos todos para no conocerlos,

y que ninguna insidia pueda notar

estos besos que nos damos. (Daher, 2005, p. 13)

A continuación el original en latino:

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,

rumoresque senum severiorum

omnes unius aestimemus assis.

soles occidere et redire possunt:

nobis, cum semel occidit brevis lux,

nox est perpetua una dormienda.

da mi basia mille, deinde centum,

dein mille altera, dein secunda centum,

deinde usque altera mille, deinde centum,

dein, cum milia multa facerimus,

conturbabimus illa, ne sciamus,

aut ne quis malus incidere possit,

cum tantum sciat esse basiorum. (Daher, 2005, p. 14)

Al analizar este poema podemos encontrar una función estética prevaleciente donde la expresión misma del Ser, salta a la vista de la esencia misma del Amor. Jan Mukarovsky dice que: “La finalidad de la función estética es producir placer estético. […] independientemente de su configuración, pueden convertirse en portadores de la función estética y, por lo tanto, en objeto de placer estético” (Mukarovsky, 2000, p. 149).

Cuando Catulo escribe a su ser amado hace referencia a ciertos momentos codificados entre él y su amada; pues lo que más importa en la vida de un enamorado no es el exterior, no son los demás; lo que más le más le importa a un sujeto amoroso es lo que siente y por quién lo siente.

El sujeto amoroso, quien escribe, no le interesa el mundo, la realidad a su alrededor, sino su enfoque de su propia realidad, su propio Amor y la mujer que ama. Catulo expresa “Vivamos, mi Lesbia, y amémonos”; es decir, contiene el Sentido de su vida en seguir la vida sólo con su amada sin que nada los detenga o les importe; ese “Vivamos” no se refiere al hecho objetivo de “Vivir” como tal, al proceso biológico y social del vivir; sino a la construcción amorosa de una vida solos, ellos dos. “Vivamos” se refiere a extender su amor por los confines del mundo sentimental, de modo que el tiempo sea sólo suyo.

Esto se complementa cuando Catulo le explica a Lesbia que no hagan caso a los viejos más severos, a sus rumores, puesto que las opiniones de los demás deben de ignorarse y continuar con su relación. 

Cuando una pareja decide olvidarse del mundo y la realidad social, es porque en su significado, el Amor, su Amor, es la materia que incluso, los alimenta. Se convierte en ese complemento totalitario de su universo, de su mundo completo.

Dentro de esta idea eterna del Amor, de su Amor juntos, se entiende que Catulo expresa que no importará que los días pasen, que la luz del día salga y se esconda con el tiempo, pues existe un tiempo que sólo ellos son dueños y es precisamente su vida amorosa cuando pasan juntos la noche.

Es por eso que el significante del beso, de esa constante petición de besos, de mil besos, y mil besos más, contiene un gran significado dentro de la relación amorosa, pues la manera de estar juntos requiere de un potencial fervor por querer estar juntos, pegados, compartiendo lo más íntimo el uno del otro.

Sin embargo, no cabe duda que, como se dijo al principio, Catulo había tenido una relación amorosa tormentosa con Lesbia, y es por eso que, pese a que su deseo más grande sea descubrir el Amor y vivir el Amor con Lesbia, juntos y sin que nada ni nadie los interrumpa, es importante ver que Catulo no deja a un lado que todo lo hagan a escondidas, pues espera que nadie pueda notar esos besos que se dan.

Para Catulo, por lo menos en este poema, los signos amorosos requieren de un amor infinito, eterno, que no dependa de nadie ni de nada, sólo de ellos y que su sentimiento sea demostrado día tras día.

Daher Canedo, Gary. (2005) Safo y Catulo. Poesía amorosa de la antigüedad. Bolivia. Editorial Universidad Nur.

Mukarovsky, Jan. (2000) Signo, función y valor. Estética y semiótica del arte. Colombia. Plaza & Janés Editores.


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